Historia de las Tragaperras


Tenemos que remontarnos a finales del siglo XIX para encontrar la primera máquina tragamonedas de la historia, más conocida coloquialmente como máquina tragaperras. Fue el germano Charles Fey, afincado en San Francisco, el que puso en marcha una de las formas recreativas que más repercusión ha obtenido a lo largo del último siglo, convirtiéndose en uno de los juegos más populares en la cultura occidental. No obstante, algunos mantienen que fueron Sittman y Pitt, procedentes de New York, quienes años antes habían puesto las bases de la máquina tragaperras con una máquina basada en el juego de poker.

La máquina de Sittman y Pitt constaba de cinco tambores con 50 cartas en total. Una baraja de poker tiene 52 cartas, pero en esta máquina el 10 de picas y la J de corazones no se incluian en el juego, el fin de quitar estas dos cartas era reducir las posibilidades de ganar. La popularidad de la máquina se extendió a lo largo de toda la ciudad hasta tal punto que casi todos los bares llegaron a tener alguna. El fallo de esta máquina radicaba en que no dispensaba dinero directamente al ganador, por lo que la cantidad ganada por el jugador era entregada por el propietario del bar en forma de cervezas o cigarros.

Fue la máquina tragaperras de Fey, denominada Liberty Bell (Campana de la Libertad), la que revolucionó el mercado. La misma constaba de tres rodillos giratorios en los que aparecían diferentes tipos de figuras representadas: los corazones, las espadas, los diamantes y las campanas que daban nombre a la máquina. Estaba realizada en hierro, teniendo su ranura correspondiente para introducir las monedas necesarias y una palanca lateral a través de la cual se ponía en funcionamiento el juego. Al contener la máquina cinco símbolos únicos hacía más sencillo comprobar que la victoria se había producido, lo cual posibilitó que Fey diseñase un mécanismo en la propia máquina a través del cual el pago se hacía de forma automática. El pago máximo lo conseguía el jugador que obtuviera tres campanas.

La popularidad de la máquina tragaperras no hizo más que crecer, llegando a ser copiada por numerosos manufactores a principios del siglo XX, siendo Herbert Mills, fabricante de Chicago, el que creó una máquina denominada Operador de la Campana derivada de la Liberty Bell.

El siguiente paso en lo relativo a máquinas tragaperras llegó con aquellas que tenían en los rodillos figuras de frutas. Eran las máquinas de la compañía “Bell-Fruit Gum Company”, las cuales dieron lugar al símbolo BAR, muy común en las tragaperras en la actualidad. El pago se realizaba de forma habitual en forma de chicles con los sabores de las frutas de la máquina como forma de evitar las leyes norteamericanas que no permitían el pago de premios en dinero.

Ya desde los años 30 fueron evolucionando estas máquinas, introduciéndose elementos electromecánicos a partir de la década de los 60. El desarrollo ha conseguido que en la actualidad parte de las máquinas tragaperras presentes en los distintos casinos y en los bares sean máquinas donde los rodillos se han cambiado por pantallas. Es la era digital y la presencia de Internet en los hogares no ha pasado desapercibida, pudiendo jugar desde cualquier parte del mundo de forma online.